Bautismo de Acero - Capítulo 4
Un crujido apagó los demás sonidos de la noche. De repente, el atacante de Josh cayó de cara al piso levantando una nube de polvo a su alrededor, con su cuello doblado en un extraño ángulo. Antes de caer, la fina espada se escapó de su mano y se enterró en el muslo de Josh. Lo único que podía oírse era la entrecortada respiración de los muchachos y del sujeto que los había atacado. Quentin aprovechó ese momento de confusión y con todas sus fuerzas abanicó su espada, cortando músculo y hueso por igual. La cabeza de su atacante rodó por el suelo para mirarlo con ojos asombrados. Su cuerpo permaneció unos breves instantes de pie y luego se desplomó con pesadez, mientras la sangre salía a borbotones por la herida abierta. Al verse libres de esos extraños, Quentin corrió hacia su amigo para socorrerlo; vio que Josh tomó la hermosa espada entre sus manos y la quitó de su pierna de un tirón haciendo una mueca, agrandando aún más la herida que ésta había ocasionado. Al llegar a él,...