Bautismo de Acero - Capítulo 3
Aníbal Pronees, el Gobernador de Sitnor, estaba aún en su despacho cuando alguien llamó a su puerta. Fue una sucesión de golpes fuertes y apresurados. Sin esperar a que permitiera el paso, un soldado de la guardia entró. — ¡Señor! ¡Señor! Los caballos regresaron —dijo con voz entrecortada. — ¿De qué caballos hablas? —dijo el Gobernador de qué estaba hablando. — Los caballos negros, Señor, los caballos de los jóvenes. ¡Llegaron solos! —dijo el soldado apresuradamente. — ¿Cómo que llegaron solos ? —Sin entender aún qué sucedía, el Gobernador se puso de pie—. Acompáñame al establo. — Sí, Señor. Acaban de llegar. — Avísale a Rob. Que se reúna conmigo en el establo —dijo sin detenerse. A dos puertas de su despacho, se abrió la puerta de Rob Guna, que también había sido avisado por otro soldado. Apenas si se miraron y siguieron recorriendo apresuradamente el largo pasillo que conducía a las escaleras que llevaban a la planta baja. Luego de cruzar el amplio hall de entrada, sa...